Lars von Trier, polémico y genial como pocos, ha dicho insistentemente que lo que le falta al cine europeo es “misticismo”. Sabe lo que dice porque es fanático entusiasta de Dreyer, heredero de Bergman y seguidor compulsivo de Tarkovski. Parece decidido a combatir la trivialidad, aunque su “misticismo” pueda terminar siendo algo extraviado y excesivo.
Con "Bailar en la oscuridad", nos encontrarnos ante un planteamiento que da mucho que pensar. ¿Son la ingenuidad, o tal vez la locura, las únicas alternativas para conseguir la felicidad? Tal vez estemos en un mundo en el que uno ha de ser ciego, y para el resto del mundo enfermo mental, para poder dejar aparte toda la corrupción, el egoísmo y la crueldad que existe a nuestro alrededor.
Selma tiene una vida aparentemente desgraciada: tiene un trabajo alienante, su vista está cada vez peor y tiene un hijo que tiene el mismo problema. Para colmo, sus prójimos tratan de aprovecharse de su bondad en cuanto pueden. Y a pesar de todo, Selma es feliz, sigue con su vida y sigue también soñando despierta. Pero ante todo es el precioso retrato del amor materno, algo que no se puede entender hasta que se vive, pero de lo que que esta película ofrece una visión que parece extremadamente real.
Von Trier nos muestra su fascinación por la capacidad de sacrificio de una madre. Sólo puede dar sentido a una vida el sacrificio por aquello en lo que se cree o por la persona a la que se ama. Además juega con la paradoja de la ceguera. Selma, cuanto más ciega está más claro ve, porque ve con los ojos de la fe.
Una madre sólo vive para su gran obra, a la que siempre va a amar incondicionalmente y que, aunque es muy satisfactorio verla crecer, también te expone de manera abierta al dolor y al sufrimiento (¿es el egoísmo creciente en nuestra sociedad lo que desciende la natalidad?). Pero es un amor mucho más grande que la misma vida, y parece que realmente merece la pena.
Magnífico papel el de la cantante, compositora y aquí también actriz, Björk, aunque ésta sea su última película. Su rostro es la quintaesencia de la inocencia, la expresividad y el candor. Su interpretación es emotiva, desgarradora. Apropiada para una obra bella y terrible a la vez, que visto con la perspectiva de los años no pierde interés, porque va para clásico.
Sólo un poema
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Esta tarde regreso a Madrid. Entre tanto, os presto este poema del recientemente fallecido Muñoz RojasHay palabras que se unen y crean.Su unión siempre es fe...
Hace 2 horas





1 comentarios:
Me resultó muy dura y poco esperanzadora esta peli.
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