
Queridos todos:
Si leéis esta carta es que el Señor me ha llamado a su presencia. Espero, de su benevolencia, perdone mis cobardías, egoísmos, traiciones. Mis últimos deseos os los dejo en esta carta, espero que reflexionéis sobre ello.
En primer lugar, querer a mamá y mimarla cuanto podáis; todo sería, en términos económicos, poco para pagar el cariño y develo hacia vosotros, toda una vida sin más objetivo que ¡sus hijos! Habrá tenido fallos, pero son insignificantes en el haber general. Todo cariño es poco para compensar sus preocupaciones, sus dolores por todos vuestros problemas. Pero no se trata de compensar nada, mamá ha cumplido con todo su saber y energía la función de madre. Se trata que le deis el cariño y el mimo que ella necesita en este tiempo difícil para ella.
Segundo: Llevaos bien, permaneced unidos. Tratrar de comprenderos y respetaros. No ampliéis vuestras diferencias, ayudaros todos y en especial al que más lo necesite.
Tercero: he tratado de transmitiros la fe que a su vez mis padres me dieron a mí y tengo como el bien más precioso. En algo he fallado, pues me parece que vuestra vida espiritual es lánguida, como si tuvierais miedo a que esa fe fuera incompatible con el mundo actual. La fe que yo he querido daros es en un Dios bueno, paciente, que sólo busca nuestro bien, aunque la impaciencia humana sea un obstáculo para entender sus decisiones.
La felicidad en este mundo está en entender y aceptar con alegría lo que Dios nos manda, apoyados en esa fe, que cree firmemente que Dios nunca nos abandona. Una vida espiritual sin frecuentar los sacramentos es una vida anémica. La comunión frecuente es el mejor alimento del alma.
Cuarto: No quiero lutos para mí, ni visitas al cementerio. Sí os pido que cuando os acordéis pidáis a Dios por mí y en vuestras comuniones tended un recuerdo para vuestro padre.
Quinto: Deseo que mis cenizas reposen junto a mis padres. La esquela la dejo hecha. Deseo que no figure ningún título, simplemente el nombre y debajo: "dejo este mundo, en Valladolid, el día... de... esperando de la misericordia del Padre ganar la vida eterna".
Sexto: A los que, por razones de matrimonio, os habéis encontrado formando parte de mi familia, mi agradecimiento por haber soportado mis errores, mis pesadeces, que sin duda las ha habido. Mi actitud hacia vosotros no ha sido de aceptación, sino de cariño. Todos tenéis virtudes para ser amados. En la parte que os toca, procurad fomentar la unión entre los hermanos. No todos somos iguales, hay diferencias pero éstas no deben ser elevadas a la categoría de enemistades.
Habéis sido buenos hijos, cada uno a su manera siempre me habéis demostrado cariño. Os he querido sin límite y sin diferencias, he procurado formaros lo mejor que he sabido y me he preparado para ello. Habrá habido fallos, propios de la imperfección humana, nunca por despreocupación o falta de amor.
Para todos mi agradecimiento.





1 comentarios:
Noviembre es un mes propicio,para pensar en nestros ausentes,oremos sin cesar por ellos que esperan la hora del encuntro definitivo con Dios.
Recordemos los admirables versos de Jorge Manrique en la muerte de su padre:ESTE MUNDO ES EL CAMINO/PARA EL OTRO QUE ES MORADA/SIN PESAR./MAS CUMPLE TENER BUEN TINO/PARA ANDAR ESTA JORNADA/SIN ERRAR.Ç
Un saludo.
Publicar un comentario en la entrada