30.1.09

Buscar lo que une

Ramiro Pellitero, colaborador habitual de este blog, nos envía un comentario sobre la importancia de la unidad entre los cristianos y entre todos los seres humanos:


En una de las visiones del profeta Ezequiel, se le presentó una llanura inmensa llena de huesos secos. En ellos entró el espíritu del Señor y les dio vida. Era un símbolo de la esperanza para un pueblo destruido y desterrado. A continuación vio dos trozos de madera, que simbolizaban los dos reinos en los que se había dividido Israel, reunidos de nuevo por la intervención divina: “Que sean una sola cosa en tu mano”. Este es el tema que los cristianos de Corea propusieron para la celebración en 2009 de la Semana de oración por la unidad de los cristianos.

Los coreanos tienen una dramática experiencia de división. Por una parte, una injusta división política –el único país dividido del mundo– entre el Norte y el Sur desde 1953: no pueden comunicar con sus familias al otro lado, ni vivir libremente su religión. Por otra parte está la división religiosa entre las distintas confesiones cristianas. En ese contexto los cristianos (católicos, ortodoxos y protestantes) trabajan por el bien común y la paz, junto con sus hermanos de otras religiones (Budismo, Confucianismo, Taoísmo).

Dos trozos de madera formaban la cruz que abrazó Jesús. Por ella, la humanidad se ha llenado de esperanza. En ella Jesús quiso cargar con los pecados del mundo, la violencia y las guerras, las diferencias entre ricos y pobres, los prejuicios y las discriminaciones, la falta de respeto por la tierra, la enfermedad y el dolor.

Jesús rezó, vivió y murió por la unidad de sus discípulos: “Para que sean uno, como Tú Padre en mí y yo en Ti... para que el mundo crea”. Sigue llamándonos a esa unidad que nos da la Vida con él, porque necesita que su familia esté unida para llevar la fe al mundo. “En sus manos –dice un texto preparado por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos– somos uno y somos atraídos hacia el mismo que está en la Cruz”.

Según el Evangelio de San Juan, los soldados que crucificaron a Jesús le rompieron las vestiduras para repartírselas entre sí, pero no la túnica interna, que era de una pieza. La tradición cristiana ha visto ahí una referencia a la unidad de los cristianos: por dentro el Espíritu Santo la mantiene siempre incólume, irrompible; pero nosotros la hemos roto históricamente, y por eso la unidad de la Iglesia no se ve ante el mundo... Y cada vez somos más conscientes de qué importante es recomponer esa unidad, qué pena y qué escándalo más grande el de los cristianos desunidos, que no hemos sabido secundar en esto a Jesús. La unidad es ante todo un don de Dios, que Él nos concederá cuando convenga, contando con nuestra colaboración.

La condición primera es la unión personal con Cristo: “Sólo saliendo de nosotros mismos y yendo hacia Cristo –ha subrayado Benedicto XVI–, sólo en la relación con Él podemos llegar a estar realmente unidos entre nosotros”. Pero esta conversión a Cristo –como también ha recordado– es ya un don del Espíritu Santo, creador y vivificador. San Pablo lo recibió de Jesús resucitado, y así pudo ser el instrumento para la unidad entre judíos y paganos, como germen de unidad y de paz para la familia humana.

Ningún cristiano podrá decir que el ecumenismo es cosa de “otros”. Ciertamente están los teólogos y las autoridades de las confesiones cristianas; pero lo más importante del ecumenismo está al alcance de cada bautizado: renovarse y convertirse interiormente, vivir con coherencia el Evangelio, insistir en la oración, buscar en todo lo que une, no lo que separa

29.1.09

Más sobre la crisis

Dos humoristas británicos explican en el programa «La última risa» las razones de la actual crisis financiera global que nos afecta a casi todos. Este vídeo lleva colgado en la Red más de cuatro meses y, entre risas, choca ver que increíblemente cuentan casi todo lo que ahora mismo está pasando en los enclenques pilares del libre mercado. Sobre todo en la conclusión final.

Hipotecas "subprime"


duración, 8:41 min.

28.1.09

Telegrama del Papa a Obama

Con motivo de la toma de posesión como Presidente de los Estados Unidos de América, Benedicto XVI envió a Obama el siguiente telegrama:


Honorable Barack Obama
La Casa Blanca. Washington, D. C.


Con motivo de su toma de posesión como el presidente cuadragésimo cuarto de los Estados Unidos de América le ofrezco mis más cordiales buenos deseos, y le aseguro al mismo tiempo mis oraciones para que el Dios Todopoderoso le conceda sabiduría y fuerza indefectibles en el ejercicio de sus altas responsabilidades. Que bajo su mandato puedan los americanos seguir encontrando en su impresionante herencia religiosa y política los valores espirituales y principios éticos para cooperar en la construcción de una sociedad realmente libre y justa, marcada por el respeto a la dignidad, la igualdad y los derechos de cada uno de sus miembros, especialmente los pobres, los marginados y los que no tienen voz. En una época en la que muchos hermanos y hermanas nuestros en todo el mundo claman por su liberación del flagelo de la pobreza, el hambre y la violencia, rezo para que usted confirme su resolución de promover la comprensión, la cooperación y la paz entre las naciones, para que todos puedan participar en el banquete de la vida que Dios ha preparado para toda la familia humana (cf. Isasías 25, 6- 7). Invoco de corazón sobre usted, su familia y sobre todo el pueblo americano las bendiciones de Dios de la alegría y la paz.
Benedictus PP. XVI

27.1.09

Grandes pensadores: Hegel

Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770 –1831), filósofo alemán nacido en Stuttgart, recibió su formación en el Tübinger Stift (seminario de la Iglesia Protestante en Württemberg), donde trabó amistad con el futuro filósofo Friedrich Schelling y el poeta Friedrich Hölderlin.

Le fascinaron las obras de Spinoza, Kant y Rousseau, así como la Revolución francesa, la cual acabó rechazando cuando ella cayó en manos del terror jacobino. Murió víctima de una epidemia de cólera, que hizo estragos durante el verano y el otoño de 1831. Considerado por la Historia Clásica de la Filosofía como el representante de la cumbre del movimiento decimonónico alemán del idealismo filosófico y como un revolucionario de la Dialéctica, habría de tener un impacto profundo en el materialismo histórico de Karl Marx. Hegel es célebre como un filósofo oscuro, pero muy original y trascendental para la historia de la filosofía.

Encontramos en la "Introducción a la Historia de la Filosofía" de Hegel una exposición diáfana de su propio pensamiento, escrita con un lenguaje heroico y brillante, puede servir para adentrarse en el sistema filosófico del que ha sido considerado como uno de los mayores pensadores de la Epoca Moderna.

En el sistema filosófico de Kant el subjetivismo se afirmaba, sin llegar a sus últimas consecuencias. Estaba aún "la cosa en sí" causante de las imprevisiones recibidas en la sensibilidad, principio de todo conocimiento. Como Jacobi y otros observaron, la causalidad en su sistema es sólo una forma "a priori" con la que el conocimiento enlaza las sensaciones. Así pues, en coherencia absoluta con su propio pensamiento, Kant debería abandonar la "cosa en sí", causa de las impresiones en nuestra sensibilidad, por las que se inicia el proceso del conocimiento, y sumergirse en la pura y total subjetividad. Este paso lo ha dado Hegel al resolver todo el ser en Idea -panlogismo y consiguiente panteísmo- del modo que en esta obra se expone y que intentaré resumir.

Hablemos brevemente de los antecedentes inmediatos de la filosofía hegeliana. Fichte había dado el paso clave que introduce la filosofía alemana en el idealismo: la supresión de la "cosa en sí" en la teoría del conocimiento de Emmanuel Kant, denunciando con razón el carácter de incoherencia que supone el mantenimiento de este dato externo que tan escaso papel juega en el sistema kantiano, y conlleva a las contradicciones de que se le había acusado: en cierto modo es presentada como "causa" de las impresiones, aunque Kant evite ahí, cuidadosamente, el uso de esta palabra pues para él la causalidad es una categoría puramente mental. Por otra parte lleva a dificultades casi insuperables: ¿por qué razón se le atribuye a la "cosa en sí" una cronología en vez de otra? ¿no será que la temporalidad está ya en la "cosa en sí", y no solo en nuestro modo de conocerla? Si la respuesta es positiva el sistema kantino se nos viene abajo, y de ello es consciente el filósofo de Könisberg, por lo que introduce, bastante avanzada ya la Crítica de la Razón Pura, ciertos "esquematismos transcendentales" que resuelven mal la cuestión. Sea como fuere, Fichte, hacia finales del siglo XVIII, admirador de la obra de Kant, siguiendo una decisión, una mera "actitud personal", en consonancia con el ambiente romántico imperante de exaltación radical del sujeto y su libertad creadora, suprime de un manotazo enérgico, radical, el prejuicio kantiano de "la cosa en sí", y declara que todo el conocimiento es conocimiento de la propia conciencia: El sujeto sale fuera de sí para ponerse delante de sí como objeto de su propio conocimiento (Ob-iectum, "echado ante sí"). (Ver texto completo)

26.1.09

Moral social

C. S. Lewis , en el sugerente libro “Mero cristianismo” (1952), describe algunas características de lo que entiende -el que fuera profesor de Oxford- que debe ser la moral social cristiana. Copia algunos párrafos del mismo:


El cristianismo no tiene, ni pretende tener, un programa político detallado para aplicar el “haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti” a una sociedad en particular en un momento en particular. No podría tenerlo. Va dirigido a los hombres de todos los tiempos, y el programa en particular que se adecuase a un lugar o un momento no se adecuaría a otros. Cuando os dice que deis de comer al hambriento no os da clase de cocina. Cuando os dice que leáis las Escrituras no os da lecciones de griego o hebreo, y ni siquiera de gramática inglesa. Jamás fue destinado a reemplazar o a imponerse sobre las artes o las ciencias humanas en general: se parece más a un director que las pondrá a todas a trabajar en sus funciones adecuadas, y a una fuente de energía que les dará a todas nueva vida sólo con que se pongan a su disposición.

La gente dice: «La Iglesia debería darnos una pauta.» Eso es verdad si lo dicen de la manera acertada, y falso si lo dicen de la manera equivocada. Por iglesia deberían querer decir el cuerpo entero de los cristianos practicantes. Y cuando dicen que la Iglesia debería darnos una pauta, deberían querer decir que algunos cristianos -aquellos que posean el talento adecuado- deberían ser economistas y hombres de estado, y que todos los economistas y hombres de estado deberían ser cristianos, y que todos sus esfuerzos en política o economía deberían estar dirigidos a poner en práctica el «Haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti». Si eso ocurriera, y si nosotros estuviéramos realmente preparados para aceptarlo, encontraríamos la solución cristiana a nuestros problemas sociales con considerable rapidez. Pero, naturalmente, cuando piden una pauta por parte de la Iglesia, la mayoría de las personas se refiere a que sea el clero el que proponga un programa político. Y eso es absurdo. El clero está compuesto por esas personas en particular dentro de la Iglesia que han sido especialmente preparadas y señaladas para cuidar de lo que nos concierne como criatura que van a vivir para siempre: y nosotros les estamos pidiendo que hagan un trabajo enteramente diferente para el cual no han sido preparadas. El trabajo nos atañe a nosotros, los seglares. La aplicación de los principios cristianos a, digamos, los sindicatos o la educación, debe venir de los sindicalistas o educadores cristianos, del mismo modo que la literatura cristiana viene de novelistas o dramaturgos cristianos... y no de un colegio de obispos que se reúnen para escribir obras de teatro o novelas en sus ratos libres. (Ver texto completo)

25.1.09

Las víctimas civiles

Jesús Colina resume en Zenit la intervención de la Santa Sede en la ONU a propósito del conflicto de Gaza: “Las víctimas civiles de los conflictos armados no pueden ser consideradas como "un mero efecto colateral de la guerra".


El arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede en el palacio de cristal, ofreció criterios morales este jueves al intervenir en el debate abierto sobre la protección de civiles en conflictos armados que tuvo lugar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El representante del Papa comenzó constatando que en los últimos tiempos "la seguridad de los civiles en los conflictos se está haciendo cada vez más crítica, en ocasiones incluso dramática, como ha sucedido en los meses pasados en la franja de Gaza, en Irak, Darfur y en la República Democrática del Congo, por nombrar algunos casos".

Por este motivo, hizo un llamamiento "a garantizar la protección de civiles a través de un mayor respeto de las normas del derecho internacional". Para ello presentó tres pilares fundamentales para ofrecer una mejor protección a los civiles en los conflictos armados: "acceso humanitario, protección especial para los niños y mujeres, así como el desarme". "El aplastante maltrato de civiles en demasiadas partes del mundo no parece un mero efecto de guerra", siguió denunciando.

"Seguimos viendo a civiles que son convertidos deliberadamente en medios para alcanzar objetivos políticos o militares". "En los últimos días hemos sido testigos de un fracaso concreto, desde todos los puntos de vista, en el respeto de la distinción entre civiles y objetivos militares". Esto ha sucedido, denunció, "cuando las mujeres y niños son usados como escudo de combatientes; cuando se niega el acceso humanitario a la franja de Gaza; cuando en Darfur la gente es desplazada y las aldeas destruidas; cuando vemos la violencia sexual que destroza la vida de mujeres y niños en la República Democrática del Congo".

Asimismo, monseñor Migliore aseguró que "el creciente aumento de víctimas civiles en la guerra se debe también a la producción masiva y continua innovación y sofisticación de armamentos". "La mayor calidad y distribución de armas de pequeño calibre y de armas ligeras, así como las minas antipersonales y bombas de racimo, hacen que sea mucho más fácil y eficaz el asesinato de seres humanos". Por este motivo saludó como una buena noticia la adopción de la Convención sobre las Bombas de Racimo y animó a los países a ratificar este tratado "como una prioridad y un signo de su compromiso para afrontar el drama de las víctimas civiles".

En este contexto, el prelado reconoció que "la protección de los civiles exige no sólo un renovado compromiso para aplicar el derecho humanitario, sino que requiere en primer lugar y sobre todo buena voluntad política y acción". La protección de los civiles requiere "líderes que ejerzan el derecho a defender sus propios ciudadanos o el derecho a la autodeterminación recurriendo sólo a los medios legítimos". Exige que "reconozcan plenamente su responsabilidad ante la comunidad internacional y el respeto de los demás estados y comunidades de derecho a existir y a convivir en paz".

23.1.09

Probablemente los ateos no existen

Me ha gustado esta reflexión de Pablo López. En cierto modo o en ciertos momentos, todos somos ateos, con la excepción de los verdaderos místicos, que vivencian una íntima y continua presencia de Dios. Somos abrumadora mayoría los que no levantamos totalmente el vuelo por recurrentes faltas que sin duda nos apartan un tanto de Dios, porque Él no se impone a nadie.


Si algo significa “Dios” es el Absoluto. Y todo ser pensante tiene o busca un absoluto. En este fundamental sentido, todos los que piensen con un mínimo de profundidad, no pueden dejar de tener un valor o realidad suprema, un absoluto, un dios. La cuestión, pues, no es “dios sí o dios no”, sino “qué dios”. Y en esta cuestión vital y crucial, como en otros temas, podemos acertar o equivocarnos, más o menos. Si nos encaminamos bien, nos abrimos a Dios. De lo contrario, caemos cada vez más en alguna idolatría o egolatría. Los ateos de verdad son los idólatras o ególatras. Pero incluso éstos tienen sus diosecillos íntimos, tal vez no reconocidos.

“Algunos de estos ateos oficiales son los que incluso lanzan sus campañas proselitistas, como las de los autobuses: “Probablemente Dios no existe”. Tal vez lo publicitan para intentar convencerse más a sí mismos. Demuestran que probablemente no son ateos y que incluso no existen los ateos, sino más bien diversos adoradores de diversos dioses, entre los que están el propio ego (…) estos ateíllos de salón me resultan demasiado teístas, y sobre todo, “ego-teístas”.

Me parece que no tienen tan claro que no son un dios. Les molesta hasta la existencia amable y providente de Dios, porque les hace la competencia a su propio autosuficiente divismo.

22.1.09

Parábolas

El cristianismo se ha explicado desde sus comienzos a base de parábolas. En el fondo es lógico porque sólo por medio de comparaciones se puede explicar la realidad mística que pretende la vida cristiana: la unión con Dios.


La parábola del amor paterno-filial es una de las más importantes. Hay una mística ordinaria que está abierta a todos los bautizados. Al ser “hijos en el Hijo” gracias al Espíritu, participamos de la naturaleza divina y nos hallamos insertados en el dinamismo mismo de la vida trinitaria.

Otra parábola clásica es el amor esponsal, en el que Benedicto XVI insiste en su primera Encíclica. Con respecto a la mística hemos de advertir que la sospecha ha tomado una forma bastante sutil. La descripción de sus estados místicos –se dice– remite de una manera tan próxima a la de los estados amorosos; lo que dicen del amor divino ¡se parece tanto a lo que ocurre en el amor humano! ¿No será lo que dicen del matrimonio místico con Dios una «mistificación» del matrimonio natural, una sublimación o un sucedáneo de él?

El Padre Cantalamessa Responde brillantemente a esta cuestión diciendo: “¿por qué no considerar también la hipótesis contraria, es decir, que el matrimonio natural sea la imitación y el místico la realidad? ¿No es más justo ver en la unión sexual un símbolo, una parábola, y como un conato hacia ese otro «completamiento» que los místicos han pregustado, tanto más cuanto que esta lleva consigo signos tan evidentes de imperfección, de precariedad y de aspiración a algo superior y distinto? No hemos sido creados para vivir en una eterna relación de pareja, sino para vivir en una relación eterna con Dios, con el Absoluto".

Justamente no fue un místico ni un «Padre de Iglesia» quien pronunció estas palabras: «Todo lo que pasa es sólo una parábola» (GOETHE, Fausto, segunda parte, final del acto V).

21.1.09

Bruce Springsteen & Sting - The River

Bruce Frederick Joseph Springsteen Zirilli nació y creció en Freehold, Nueva Jersey, EE. UU., el 23 de septiembre de 1949, de padre irlandés (Douglas Springsteen) y madre italiana (Adele Zirilli). La inspiración para dedicarse a la música le vino cuando vio actuar a Elvis Presley en el programa televisivo The Ed Sullivan Show. A la edad de 13 años compró su primera guitarra y a los 16 su madre consiguió un préstamo para comprarle una guitarra Kent que costaba 60 dólares, evento que rememoraría años más tarde en su canción The Wish ("El deseo"). En 1965 se convirtió en guitarrista del grupo The Castiles, en el que posteriormente asumiría también el papel de vocalista principal.

Bruce Springsteen & Sting - The River (Live)



duración, 6:16 min.

20.1.09

¿Son válidas todas las religiones?

En su ensayo "Religión, verdad y salvación" Joseph Ratzinger daba la siguiente respuesta, que nos parece de gran interés:


Se ha impuesto ahora de modo bastante general esta tesis: las religiones son todas ellas caminos de salvación. Quizás no el camino ordinario, pero al menos sí caminos ”extraordinarios” de salvación: por todas las religiones se llega a la salvación; esto se ha convertido en la visión corriente. Esta respuesta corresponde no sólo a la idea de tolerancia y respeto del otro que hoy se nos impone.

Corresponde también a la imagen moderna de Dios: Dios no puede rechazar a hombres sólo porque no conocen el cristianismo y, en consecuencia, han crecido en otra religión. El aceptará su vida religiosa lo mismo que la nuestra. Aunque esta tesis (reforzada entre tanto con muchos otros argumentos) es clara a primera vista, sin embargo suscita interrogantes. Pues las religiones particulares no exigen sólo cosas distintas, sino también opuestas. Ante el creciente número de hombres no ligados por lo religioso, esta teoría universal de la salvación se ha extendido también a formas de existencia no religiosas pero vividas coherentemente. Entonces comienza a ser válido que lo contradictorio es considerado como conducente a la misma meta; en pocas palabras: estamos nuevamente ante la cuestión del relativismo. Se presupone subrepticiamente que en el fondo todos los contenidos son igualmente válidos. Qué es lo que propiamente vale, no lo sabemos. Cada uno tiene que recorrer su camino, ser feliz a su manera, como decía Federico II de Prusia. Así, a caballo de las teorías de la salvación, otra vez se cuela inevitablemente el relativismo por la puerta trasera: la cuestión de la verdad se separa de la cuestión de las religiones y de la salvación. La verdad es sustituida por la buena intención; la religión se mantiene en lo subjetivo, porque no se puede conocer lo objetivamente bueno y verdadero.

La diferencia de las religiones y sus peligros
¿Nos tenemos que conformar con esto? ¿Es inevitable la alternativa entre rigorismo dogmático y relativismo humanitario? Pienso que en las teorías reseñadas no se han pensado suficientemente tres cosas. En primer lugar, las religiones (y entretanto también el agnosticismo y el ateísmo) son consideradas todas ellas como iguales. Pero precisamente esto no es así. De hecho, hay formas religiosas degeneradas y enfermas, que no elevan al hombre, sino que lo alienan: la crítica marxista de la religión no carecía totalmente de base. Y también las religiones a las que hay que reconocer una grandeza moral y que están en camino hacia la verdad, pueden enfermar en ciertos trechos del camino. En el hinduismo (que propiamente es un nombre colectivo para religiones diversas) hay elementos grandiosos, pero también aspectos negativos; el entrelazamiento con el sistema de castas, la quema de viudas, que se había formado a partir de representaciones inicialmente simbólicas; habría que mencionar las aberraciones del Saktismo, por dar sólo un par de indicaciones. Pero también el Islam, con toda la grandeza que representa, está continuamente expuesto al peligro de perder el equilibrio, dar espacio a la violencia y dejar que la religión se deslice hacia lo externo y ritualista. Y naturalmente hay también, como todos nosotros bien sabemos, formas enfermas de lo cristiano. Por ejemplo, cuando los cruzados, en la conquista de la ciudad santa de Jerusalén en la que Cristo murió por todos los hombres, causaban ellos mismos un baño de sangre entre musulmanes y judíos. Esto significa que la religión exige discernimiento, discernimiento entre las formas de las religiones y discernimiento en el interior de la religión misma, según la medida de su propio nivel. Con el indiferentismo de los contenidos y de las ideas, que todas las religiones sean distintas y sin embargo iguales, no se puede ir adelante. El relativismo es peligroso, concretamente para la formación del ser humano en lo particular y en la comunidad. La renuncia a la verdad no sana al hombre. No puede pasarse por alto cuánto mal ha sucedido en la Historia en nombre de opiniones e intenciones buenas.

La cuestión de la salvación
Con ello tocamos ya el segundo punto que ordinariamente es desatendido. Cuando se habla del significado salvífico de las religiones, sorprendentemente se piensa, la mayoría de las veces, sólo en que todas posibilitan la vida eterna, con lo cual se acaba neutralizando el pensamiento en la vida eterna, pues uno llega de todos modos a ella. Pero así se empequeñece inconvenientemente la cuestión de la salvación. El cielo comienza en la tierra. La salvación en el más allá supone la vida correspondiente en el más acá. Uno, pues, no puede preguntarse sólo quién va al cielo y desentenderse simultáneamente de la cuestión del cielo. Hay que preguntar qué es el cielo y cómo viene a la tierra. La salvación del más allá debe reflejarse en una forma de vida, que hace aquí humano al hombre y, de este modo, conforme a Dios. Esto significa nuevamente que, en la cuestión de la salvación, hay que mirar más allá de las religiones mismas y a ese horizonte pertenecen reglas de vida recta y justa, que no pueden ser relativizadas arbitrariamente. Yo diría, pues, que la salvación comienza con la vida recta y justa del hombre en este mundo, que abarca siempre los dos polos de lo particular y de la comunidad. Hay formas de comportamiento que nunca pueden servir para hacer recto y justo al hombre, y otras, que siempre pertenecen al ser recto y justo del hombre. Esto significa que la salvación no está en las religiones como tales, sino que depende también de hasta qué punto llevan a los hombres, junto con ellas, al bien, a la búsqueda de Dios, de la verdad y del bien. Por eso, la cuestión de la salvación conlleva siempre un elemento de crítica religiosa, aunque también puede aliarse positivamente con las religiones. En todo caso, tiene que ver con la unidad del bien, con la unidad de lo verdadero, con la unidad de Dios y del hombre.

18.1.09

Abolición del aborto y Derechos Humanos

Publicamos, gracias a Zenit, la ponencia presentada ante el Congreso Católicos y Vida Pública por Mercedes Aroz, una de las fundadoras del Partido Socialista de Cataluña.
En las elecciones generales de 2004, Aroz fue la senadora elegida con más votos, el 53% largo de los emitidos en su circunscripción, la provincia de Barcelona. En noviembre de 2007, ha abandonado el escaño de senadora, tras anunciar su conversión al catolicismo. Su ponencia trató sobre la "necesidad de reflexionar sobre la tarea de los cristianos en el mundo de hoy desde la prioridad de dar a conocer a Cristo".

La reflexión en la presente edición se centra en la encíclica de Benedicto XVI, Spe Salvi, y en cómo llevar la esperanza y los valores cristianos al conjunto de la sociedad española en un momento, sin duda, crítico en el que se está configurando un nuevo modelo de sociedad. Todo ello se enmarca a mi juicio en una cuestión central que es la necesidad de reflexionar profundamente sobre la tarea de los cristianos en el mundo de hoy, con la prioridad de dar a conocer a Cristo. Porque conocer a Cristo significa comprender el sentido de la propia vida y la propia identidad, y recibir una auténtica esperanza. La esperanza proviene, como nos dice Benedicto XVI, de conocer a Dios que nos ha mostrado su rostro en Cristo. La fe es esperanza pues por ella sabemos que tenemos un futuro: que nuestra vida no acaba en el vacío, que empieza y acaba en Dios.

¿Cómo llevar la esperanza cristiana a todos?
Y la cuestión que se nos plantea es cómo llevar la esperanza a los que no la tienen y mostrar asimismo que la esperanza en una sociedad mejor no es una verdadera esperanza personal. Centrar las esperanzas sólo en el progreso material lleva a la larga o a la corta a la insatisfacción y, por otro lado, si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética de la persona no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el universo (SS 22).

Nos dice Benedicto XVI que de nuestro obrar cuando colaboramos para que el mundo sea más luminoso y humano surge esperanza para nosotros y para los demás, pero, con todo, lo más importante es llevar la luz de Cristo y su Evangelio, con hechos y palabras, a toda la sociedad, que hoy necesita el testimonio de los cristianos. Y considero que un compromiso serio en el anuncio del Evangelio precisa de un diagnóstico profundo de los desafíos reales que se plantean en la cultura contemporánea (...)

El reto de la abolición del aborto como progreso de los derechos humanos
Y en este sentido, éste puede ser el camino para hacer avanzar en la sociedad española una posición mayoritaria favorable a la abolición del aborto, como hoy existe respecto a la abolición de la pena de muerte en el mundo, abolida en España en 1983. Hay que plantear la abolición del aborto como lo que es: un objetivo progresista, de avance de la civilización, pues el reconocimiento jurídico de los derechos humanos y su ampliación es fruto del progreso del ser humano en la comprensión de su realidad y de su dignidad como persona. Y, hoy que conocemos por la ciencia que la realidad del ser humano existe desde su concepción, esto nos interpela desde el punto de vista de los derechos humanos para hacer extensivo el derecho a la vida reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos al primer estadio de la vida del hombre. Por tanto, el objetivo ha de ser ambicioso. No está sólo en evitar una nueva ley en el sentido que se dice, sino en convencer con argumentos a la mayoría de los ciudadanos y apoyados en la ciencia de que el aborto se opone a los derechos humanos y es impropio de una sociedad civilizada, y que esto ha de tener una plasmación jurídica en el medio plazo. De la misma manera que frente a los argumentos a favor de la pena de muerte en graves delitos prevaleció el respeto al derecho a la vida, hay que lograr que este derecho del hombre sea reconocido desde su concepción y hasta su muerte. Este objetivo ha de ir acompañado de una mayor protección a la maternidad y de la prevención del embarazo adolescente mediante la formación. (Ver texto completo)

16.1.09

Acertar en el amor

El profesor Rafael Hernández aconseja sobre cómo acertar en el noviazgo:



duración, 10 min.

15.1.09

Desesperada carta de un recién casado

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Estimados Señores del Servicio Técnico: El año pasado cambié de la versión Novia 7.0 a Esposa 1.0, y he observado que el programa inició un proceso inesperado de Hijo 0.23 Beta, que me ocupa mucho espacio y recursos importantes. En el folleto explicativo del programa se hacia una mención muy somera de este fenómeno.
Además, Esposa 1.0 se autoinstala en todos los demás programas y se lanza durante el inicio de cualquier otra aplicación, monitoreando todas las actividades del sistema. Aplicaciones: como Caza 10.3, Viajes de aventura 4.0, Noche de tragos 2.5, y Fútbol Dominguero 5.0 ya no funcionan, y el sistema se cuelga cada vez que intento cargarlos.
De vez en cuando se lanza un programa oculto (¿virus?) denominado Suegra 1.0, que parece residente en memoria y que consigue colgar el sistema o que Esposa 1.0 se comporte de manera totalmente impredecible, por ejemplo dejando de atender a cualquier comando que introduzco. No he logrado desinstalar este residente.
Aparentemente, no puedo lograr mantener a Esposa 1.0 en minimizado al correr alguna de mis aplicaciones favoritas. Estoy pensando en poder volver al programa anterior Novia 7.0, pero no me Funciona el Desinstalar. ¿Me podrían ayudar?
Gracias,
UN USUARIO AGOBIADO

RESPUESTA DEL SERVICIO TÉCNICO :
Estimado USUARIO:
El suyo es un motivo de queja muy común entre los usuarios de Esposa 1.0. Pero se debe en la mayoría de los casos a un error básico de concepto.
Mucha gente pasa de Novia 7.0 a Esposa 1.0 con la idea de que Esposa 1.0 es sólo un programa de "Entretenimiento y Utilidades". Sin embargo, Esposa 1.0 (al contrario de Novia 7.0) es un SISTEMA OPERATIVO completo y su creador lo diseñó para controlar todo el sistema.
Es muy poco probable que pueda Ud. purgar a Esposa 1.0 y reconvertirlo a Novia 7.0. Hay archivos operativos ocultos en su sistema que harían que Novia 7.0 emulara a Esposa 1.0, así que no se gana nada.
Es imposible desinstalar, eliminar, o purgar los archivos de programa una vez instalados. No puede volver a Novia 7.0 porque Esposa 1.0 no está programado para eso. Lo mismo pasa con Suegra 1.0, que es una aplicación oculta que se autoinstala en el sistema mientras Esposa 1.0 funciona.
Hay quienes han intentado el formateo total del sistema para luego instalar los programas Novia 8.0 o Esposa 2.0, pero terminan con más problemas que antes. Vea el Manual, apartado "Precauciones", capítulos "Pago de alimentos y pensiones, Mantenimiento de hijos".
Por otro lado, si cambia a Novia 8.0 no intente luego pasar a Esposa 2.0, porque los problemas que provoca este nuevo sistema operativo son idénticos, si no peores, que los de Esposa 1.0. Aunque existe una versión Esposa 3.0, e incluso 4.0, son programas reservados a especialistas y no son aconsejables para el usuario normal.
Si todos fallan, es preferible optar por sistemas basados en plataformas completamente diferentes, como Celibato 1.0.
Yo le recomiendo que mantenga a Esposa 1.0 y maneje la situación lo Mejor posible. Personalmente, tengo también instalado a Esposa 1.0, y le sugiero que estudie toda la sección del manual sobre "Fallos Generales de Sociedad" (FGS´s).
Esposa 1.0 es un programa muy sensible a los comandos y funciona en modo "a prueba de fallos". Esto significa que Ud. deberá asumir la responsabilidad por cualquier problema que se produzca independientemente de su causa, porque el programa siempre considerará que cualquier fallo en el sistema es debido a un mal uso por parte del usuario. Uno de los mejores recursos es la aplicación del comando: \PEDIR‑PERDÓN en cuanto se produzca un problema o el sistema se cuelgue. No reinicie el sistema porque seguirá sin funcionar. Evite el uso excesivo de la tecla "ESC" o "SUPR", porque luego deberá aplicar el comando PEDIR‑PERDÓN para que el programa vuelva a funcionar normalmente. El sistema funcionará bien mientras usted cargue con todas las culpas por los FGS´S.

Esposa 1.0 es un programa muy interesante, pero con un alto costo de mantenimiento. Considere la posibilidad de instalar algún software adicional para mejorar el rendimiento de Esposa 1.0. Le recomiendo Bombones 2.1 o Flores 5.0.
También puede usar Siquerida 8.0 o Loquetúdigas 14.7, programas "shareware" muy extendidos que funcionan muy bien como residentes. Los puede obtener casi en cualquier sitio. JAMÁS INSTALE SECRETARIACONMINIFALDA 3.3. 0 AMIGOTES 4.ó. Éstos programas no funcionan bajo Esposa 1.0 y, probablemente, causen daños irreversibles al Sistema Operativo. Mucha suerte. Fdo: Servicio Técnico.

13.1.09

Responsabilidad por el mundo

Ramiro Pellitero, Profesor de Teología en la Universidad de Navarra y colaborador de este blog, nos envía este comentario sobre la dimensión social de la fe cristiana:


Un equipo de voluntarios ha recorrido, por la noche, algunas ciudades de nuestro país, para hablar con los “sin techo”, conocerles y preguntarles qué necesitan. Los resultados: la mayoría carece de trabajo, son extranjeros y duermen al raso; viven de la chatarra o la limosna, y a veces son víctimas de delitos. En otra de nuestras ciudades —bastante próspera a pesar de la crisis económica— un periódico local publicó un amplio reportaje sobre las familias de inmigrantes que cada día revuelven en la basura, para alimentarse de lo que otros desechan.
Interpretando a San Pablo, ha dicho Benedicto XVI que la fe cristiana implica “una responsabilidad por este mundo”. Esta responsabilidad no es una utopía abstracta, ni se diluye en “la humanidad”, sino que nos afecta a cada uno. Particularmente a los cristianos, y de una manera inmediata, a los fieles laicos, es decir, a la mayoría de los bautizados, hombres y mujeres, inmersos en la vida familiar y profesional.
Con motivo del XX aniversario de la exhortación Christifideles laici (1988), el Papa ha señalado que los fieles laicos están llamados a ser “testigos del Señor y redescubrir y experimentar la belleza de la verdad y la alegría de ser cristianos”. Ellos tienen como característica la índole secular. Esto significa —en continuidad con el Concilio y la citada exhortación— que “el mundo, el entramado de la vida familiar, laboral, social, es el lugar teológico, el ámbito y medio de realización de su vocación y misión”.

En términos más concretos: “Todo ambiente, circunstancia y actividad en que se espera que pueda resplandecer la unidad entre la fe y la vida, está confiado a la responsabilidad de los fieles laicos, movidos por el deseo de comunicar el don del encuentro con Cristo y la certeza de la dignidad de la persona humana”. Y esta vez entre exclamaciones: “¡A ellos les corresponde hacerse cargo del testimonio de la caridad especialmente con los más pobres, los que sufren y los necesitados, y también asumir todo compromiso cristiano orientado a construir condiciones de una paz y justicia cada vez mayores en la convivencia humana, de forma que se abran nuevas fronteras al Evangelio!”.

Es importante, en efecto, recalcar en qué consiste ser cristiano, y mostrar los modos en que un cristiano coherente puede hoy contribuir a la construcción de la sociedad. Concretamente, a lo largo de los siglos los cristianos han mostrado un amor preferencial hacia los necesitados, como algo esencial a la identidad cristiana. Hoy se precisa redescubrir esa dimensión social del Evangelio. No sería cristiano vivir “como si” los necesitados no existieran; en la práctica, eso sería vivir como si Dios no existiera. Ignorar a los pobres y a los hambrientos —tanto a los hambrientos de pan como a los hambrientos del espíritu— sería ignorar a Cristo. Equivaldría a caer en las redes del secularismo materialista, en un ateísmo práctico ciego y sordo ante la verdad y el amor. Por eso es lógico que el Papa se haya referido a la necesidad y la urgencia “de una nueva generación de católicos comprometidos en la política, que sean coherentes con la fe profesada, que tengan rigor moral, capacidad de juicio cultural, competencia profesional y pasión de servicio hacia el bien común”.
La responsabilidad por el mundo es, como sugiere la misma palabra, una respuesta a la llamada que Dios dirige a todas las personas. Una respuesta que pide la coherencia y la certeza del testimonio cristiano.

10.1.09

Disfruta con Dios

El Abad de Montserrat, Joseph M. Soler, publicaba ayer en "La Razón" este interesante comentario:


Dicen que durante un par de semanas de este mes de enero, dos autobuses de Barcelona llevarán un anuncio en el cual se podrá leer: «Probablemente, Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida». Nosotros, los cristianos, podemos sacar de dudas a los promotores de esta campaña. Este ser privado de entrañas y que condena sin misericordia, del cual quieren liberar a la gente y que identifican con Dios, es cierto que no existe. La cosa es mucho más seria, como saben los agnósticos y ateos que han hecho un itinerario de reflexión profunda hacia estas posiciones, y que merecen todos los respetos. El Dios de verdad que se nos ha dado a conocer en Jesús no es contrario a los seres humanos ni a su felicidad. Este Dios nos ama con un amor entrañable y trata a todo el mundo con un gran miramiento, no desprecia a nadie (cf. Sab 11, 23-26), porque quiere que toda la humanidad se salve y llegue a la plenitud de la existencia (cf. 1Tm 2, 4). La celebración de las fiestas de Navidad que acabamos de pasar nos recuerdan precisamente que «Dios nos da prueba de un amor fiel» y nos hace conocer el camino de la «felicidad eterna». Con un Dios así, el único Dios digno de este nombre, sí que podemos dejar de vivir «preocupados» negativamente y estar apasionados en hacer el bien (cf. Tt 2, 14) viendo el amor con que somos queridos. Con un Dios así, sí que podemos «disfrutar de la vida» porque sabemos cómo tenemos que afrontar las contradicciones inevitables a toda existencia humana, como el sufrimiento, y sabemos que la muerte ineludible es la puerta de la plenitud personal.

9.1.09

El drama del payaso

Recuerda Joseph Ratzinger al comienzo de su libro “Introducción al cristianismo” una pequeña historia cargada de alegoría para los cristianos de hoy.


Quien intente hoy día hablar del problema de la fe cristiana a los hombres que ni por vocación ni por convicción se hallan dentro de la temática eclesial, notará al punto la ardua dificultad de tal empresa. Probablemente tendrá en seguida la impresión de que su situación ha sido descrita con bastante acierto en la conocida narración parabólica de Kierkegaard sobre el payaso de la aldea en llamas, narración que Harvey Cox ha resumido brevemente en su libro “La ciudad secular”.

El relato cuenta cómo un circo de Dinamarca fue presa de las llamas. El director del circo envió a un payaso, que ya estaba preparado para actuar, a la aldea vecina para pedir auxilio, ya que existía el peligro de que las llamas se extendiesen incluso hasta la aldea, arrastrando a su paso los campos secos y toda la cosecha. El payaso corrió a la aldea y pidió a sus habitantes que fuesen con la mayor urgencia al circo para extinguir el fuego. Pero los aldeanos creyeron que se trataba solamente de un excelente truco ideado para que en gran número asistiesen a la función; aplaudieron y hasta lloraron de risa. Pero al payaso le daban más ganas de llorar que de reír. En vano trataba de persuadirlos y de explicarles que no se trataba ni de un truco ni de una broma, que la cosa había que tomarla en serio y que el circo estaba ardiendo realmente. Sus súplicas no hicieron sino aumentar las carcajadas; creían los aldeanos que había desempeñado su papel de maravilla, hasta que por fin las llamas llegaron a la aldea. La ayuda llegó demasiado tarde, y tanto el circo como la aldea fueron consumidos por las llamas.

7.1.09

La madurez emocional

José Luis Díez, experto en orientación psicopedagógica, nos envía este interesante artículo:


Se habla con frecuencia de que los jóvenes de hoy tardan más en llegar a la madurez que en generaciones anteriores. Asumir responsabilidades y saber enfrentarse a las dificultades de la vida, se muestra cada vez como algo más difícil de encontrar. Incluso el Doctor Aquilino Polaino Lorente, doctor en Psiquiatría y catedrático en Psicopatología escribió un libro sobre lo que él denominada “Síndrome de Peter Pan” o el de “la eterna adolescencia”. ¿Qué se puede hacer en estas situaciones? ¿Cómo se puede llegar a la madurez afectiva?

Cuando nos referimos a la madurez afectiva estamos refiriéndonos a un estrato de la personalidad muy relacionado con lo biológico (el nivel de glucosa en sangre, las hormonas, etc.) La afectividad está relacionada con la respuesta a la pregunta: “¿Cómo estás?”. Esta madurez afectiva tiene mucho que ver con la propia apreciación que hacemos de nosotros mismos y de los demás.

Para lograr una personalidad equilibrada y libre, es conveniente educar en las virtudes, y, especialmente en la fortaleza y en la templanza. Con ellas cada uno podrá ser más dueño de sí mismo; y por lo tanto más libre y más feliz. Una persona a la que la faltan virtudes, especialmente las dos ya mencionadas, no será libre sino esclava de sí misma, de los demás, de todo. Esta situación puede generar inseguridad y angustia. La persona inmadura presenta dificultades de adaptación: choca con los demás y podría presentar trastornos de personalidad. Los síntomas que aparecen en estas personas, y que más adelante especificaremos, están en la base de diferentes psicopatologías.

Además, en la sociedad actual, debido a la filosofía imperante, cada vez se hace más difícil la práctica de la fortaleza y de la templanza. Hoy en día, los planteamientos hedonistas, consumistas y materialistas “ahogan a niños y jóvenes” y les dificultan desarrollarse con normalidad. Está mal visto, exigirse a uno mismo, no disfrutar de algunas cosas o no comprar el último modelo de lo que sea.

La formación de la personalidad

En la formación de la personalidad hay que tener en cuenta la influencia de los padres, de los educadores y la del ambiente en el cual se educan los jóvenes. Algunas de estas malas influencias son: potenciar la comodidad, evitar todos los disgustos a los hijos o a los alumnos y darles todo lo que pidan inmediatamente.

Actualmente los chicos adquieren antes la madurez intelectual debido a que se trabaja más este aspecto con ellos, pero tardan más en madurar afectivamente. Los profesores, tienden más a enseñar a “hacer” que enseñar a “ser”. Esta metodología influye en el conocimiento, pero no facilita la madurez emocional. Muchas personas inmaduras están afectadas de perfeccionismo. Se entregan al "hacer" y buscan la seguridad en la perfección. Como hay cosas que hacen mal, se llenan de angustia. Hoy la educación está en crisis, porque no se dan suficientes estímulos para disfrutar haciendo el bien y pasarlo mal cuando se hace lo malo.

Para la madurez afectiva es también muy importante el ambiente en el que se educa. Si el ambiente es de cariño y aceptación, la persona asimila los criterios sobre el bien y el mal. Si lo que hay es temor en la infancia, no se asimilan los valores; y al llegar a la adolescencia aparece la rebelión de una forma exagerada. La falta de cariño produce inseguridad y un sentimiento de minusvalía. Unida a la inseguridad surge la angustia.

La personalidad madura se consigue por un adecuado desarrollo de la inteligencia y la voluntad. Este proceso dura toda la vida. Siempre habrá que vencer los estados de ánimo o evitar la pereza. Si por medio de la inteligencia y la voluntad conocemos nuestros estados de ánimo, podremos controlar su desarrollo y evitaremos un sin fin de problemas.

Dos tendencias fundamentales de la personalidad son moverse y experimentar. Estas tendencias son propias de la infancia. A partir de los siete u ocho años empiezan a prevalecer las tendencias del valer y del poder. Si en la formación del carácter no se han satisfecho estas tendencias, nos encontraremos ante la inmadurez afectiva. La necesidad de ser valorado y aceptado de cada persona es tan fuerte que se pone a su servicio tanto la inteligencia como la voluntad.

Rasgos de la personalidad inmadura

De la falta de valoración y aceptación, surgen las personalidades inmaduras. Todas ellas tienen en común la inseguridad. Esta inseguridad tiene los siguientes rasgos:

• Sentimiento de inferioridad. Esto hace que las personas se comparen con los demás y que tiendan a ver lo negativo.
• Angustia y nerviosismo.
• Perfeccionismo.
• Rigidez. La inseguridad lleva a aprender pocas cosas y a hacerlas constantemente, porque es lo que cada persona domina. Esta conducta puede provocar conflictos con los demás, ya que los demás tienen otras formas de actuar o de pensar.
• Pesimismo: Miedo a equivocarse.
• Inseguridad que conduce a la duda y a la indecisión. Los inmaduros dependen siempre de alguien o de las innumerables metas que se van marcando.
• Obsesivos. Como estas personas “no pueden cometer fallos”, lo planean todo.
• Elevada autoexigencia.
• Extroversión. Las personas inseguras se vuelven hacia los demás, pero no se conocen.
• Baja tolerancia a la frustración. El más mínimo contratiempo les hunde.
• Inestabilidad de ánimo.
• Respuestas emocionales desmesuradas.
• Susceptibilidad.

Como consecuencia de todo ello pueden aparecer obsesiones, depresiones, fobias y angustia.

5.1.09

Valores humanos contra el SIDA

En la página del Comité Independiente Anti Sida (CIAS) encontramos interesantes reflexiones sobre el tema:


Los padres pueden desempeñar un importante papel para retrasar la iniciación sexual de sus hijos adolescentes y reducir así el riesgo de que sufran consecuencias psíquicas o físicas, según un estudio difundido por la Heritage Foundation, basado en investigaciones recientes realizadas en Estados Unidos. Las conclusiones del informe señalan que la influencia positiva de los padres sobre el comportamiento sexual de sus hijos se relaciona sobre todo con la fortaleza de la estructura familiar, la existencia de una comunicación fluida entre padres e hijos y la claridad con que los progenitores desaprueban esas conductas.

"La estrategia fundamental de prevención a la hora de enfocar el problema del SIDA se apoya básicamente en un trípode de objetivos que son: disminución del riesgo de contraer infecciones por VIH en los usuarios de drogas por vía parenteral, información a la población general y educación para la salud y en valores para los jóvenes y adolescentes". Estas son frases de Don Francisco Parras, que era secretario del Plan Nacional contra el SIDA, y estamos de acuerdo con él en la educación en valores para los jóvenes, pero, ¿qué han hecho en esa dirección hasta ahora?

En unas sociedades heterogéneas con respecto a las costumbre, es difícil encontrar valores comunes en todas las personas, como para que el Estado eduque en ellos a todos los ciudadanos, sin demasiados problemas. Las autoridades quizá conocen cuales son los valores necesarios que se deberían inculcar a los jóvenes para una autentica prevención del SIDA, pero no los divulgan. Quizá espera que sean otros agentes sociales los que se movilicen en esta línea, para no mancharse ellos las manos en lo que podría suponer un descenso electoral.

Hay que decidirse por los auténticos valores, aunque no sean compartidos por todas las personas; de hecho, si lo fueran, no sería casi necesario el difundirlos. No son válidas las opiniones que consideren como un valor el "amor libre". No, eso no es valor, es un contravalor, y no se debe respetar, entre otras cosas, porque son los contravalores que nos conducen a todos al SIDA, y no sólo a ellos. El médico psiquiatra C. Gómez Lavín recuerda la necesidad de formar a los jóvenes en lo que son los auténticos valores, y en este caso del SIDA, en lo que es el verdadero amor, "en ese amor del ser humano en que se compromete a todos los planos de la personalidad, también los afectivos y espirituales. Porque sólo cuando se vive bien el matrimonio y la fidelidad, es decir, el auténtico amor, se dignifica y se libera a la persona, se la enriquece y se la hace madurar". La primera prevención, el primer preservativo de esta vía de transmisión sigue siendo el preservativo moral, que consiste en la educación de los jóvenes inculcándoles el respeto a la vida, su propia vida y la de los demás.

2.1.09

Creer no es fundamentalismo

Vivimos tiempos en los que es frecuente tratar de desprestigiar a aquellos que manifiestan una profunda fe religiosa. Quienes mantienen posturas claras ante determinados valores o convicciones no es raro que sean acusados de “fundamentalistas” dándose a entender que si no son “fanáticos” llevan camino de serlo. El tema no es nuevo, es uno de los argumentos favoritos de los “racionalistas ilustrados” frente a la religión.

La expresión “fundamentalismo” empezó a utilizarse referida a ciertas iglesias protestantes norteamericanas del siglo XIX que, ante las teorías evolucionistas aparentemente en conflicto con la Biblia, optaron por lo “fundamental”, es decir, la Verdad revelada, frente a lo que dicen las hipótesis científicas. Posteriormente se ha extendido el uso a otras formas de “fideísmo” principalmente de corte extremista islámico. Como hemos apuntado, el concepto tiende a ampliarse hasta llegar a la afirmación de que “cualquier creencia religiosa lleva en sí los gérmenes del fanatismo fundamentalista”. Así, cualquier persona de “fuertes creencias religiosas” resulta, al menos, sospechosa.

Me parece importante aclarar este equívoco. Es evidente que cualquier forma de fanatismo, en cuanto modo de actuar irracional o violento, resulta siempre injustificable, como es injustificable cualquier forma de imposición o coacción en el campo de las ideas. Lo que no está tan claro es que toda fe implique fanatismo. Sólo la fe que “renuncia a pensar”, que no respeta la libertad de las personas, o que es partidaria del uso de la violencia puede calificarse de fundamentalista.
Benedicto XVI dejó esto bastante claro en su famosa conferencia de Ratisbona (septiembre de 2006) al afirmar que “la violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. Dios no goza con la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios”. Conferencia que sería muy controvertida, pero que nos parece enormemente clarificadora.

Podemos añadir que si el fanatismo nunca se justifica, menos aún en la religión cristiana. “No es propio de la religión obligar a la religión”, escribía ya en el siglo II el teólogo cristiano Tertuliano. Y es que el acto de fe o es libre o no tiene sentido.

1.1.09

Karajan - Danubio Azul

Herbert von Karajan conducts The Blue Danube Waltz

"El arte de dirigir consiste en saber cuándo abandonar la batuta para no molestar a la orquesta."
Herbert von Karajan



duración, 10 min.